SERIE MISSE 2026
Territorio · Cartografía social · Gobernanza · Gestión social · Beneficios Sociales Compartidos

Cartografía de lo invisible: Cómo descifrar el enigma del territorio antes de pisar el campo

El arte de desenterrar los fantasmas del Excel desde el gabinete
Por Ricardo Pérez Schechtel

Cada vez que un nuevo proyecto fotovoltaico o eólico llega a la mesa de trabajo, los especialistas en gestión social del equipo solemos repetir el mismo ritual religioso: nos encerramos a solas con el plano técnico y comenzamos a redactar un relato analítico de lo que “vemos” sin haber pisado aún un solo kilómetro de tierra. Es una suerte de radiografía a distancia. En la ingeniería de software se le llamaría minería de datos; en el sector energético mexicano, es el paso cero para que las inversiones multimillonarias no terminen colapsando ante la cruda realidad del territorio.

El detonante de este ejercicio suele ser un frío archivo de Excel. Una lista con 10, 15 o 20 nombres de localidades identificadas estrictamente por su proximidad geométrica en el área núcleo del proyecto, o distribuidas a lo largo de las áreas de influencia, o aquellas que se encuentran directamente sobre el trazo de la línea de transmisión. Para los algoritmos de diseño, esos nombres son solo polígonos o derechos de vía por liberar. Para quienes operamos la dimensión social, constituyen el mapa de un intrincado laberinto humano.

El arte de interrogar al gabinete: El relato de lo invisible

Este diagnóstico inicial no consiste en acumular estadísticas burocráticas para cumplir con el expediente. Consiste en hacer hablar a los datos. El punto de partida es la ubicación exacta de las poligonales del proyecto, confrontadas minuciosamente con fuentes oficiales de información sociodemográfica y territorial.

Este rastreo histórico es fascinante y brutalmente pragmático. Seguir la pista de una localidad a través de los censos y conteos de las últimas décadas revela la biografía del territorio. Nos cuenta cómo fue desapareciendo la población por la migración masiva o el desplazamiento forzado, o cómo ciertos asentamientos se fusionaron. Más importante aún para las finanzas del promovente: este cruce de datos permite descartar fantasmas. Muchas de esas “localidades” que el satélite detecta o que aparecen en listas desactualizadas resultan ser simples ranchos abandonados, galpones para guardar maquinaria agrícola o parajes que el propio censo dio de baja hace años. En el mejor de los casos, las construcciones corresponden a las instalaciones agrícolas o ganaderas del dueño del terreno donde se instalará la planta. Limpiar la lista desde el escritorio ahorra meses de falsas expectativas en el campo.

Detrás de una “localidad” identificada en una base de datos hay un espacio físico, usos del suelo, viviendas y formas de vida.

El siguiente estrato del relato se construye encendiendo los Sistemas de Información Geográfica (SIG) y las imágenes satelitales disponibles. Aquí el ejercicio se vuelve coreográfico. Buscamos identificar las venas del territorio: conectividad, patrones de ocupación y algunas de las dinámicas económicas que pueden reconocerse desde el territorio. Mapeamos los flujos humanos y económicos previsibles: ¿Hacia dónde se mueve la gente? ¿Cuáles son las ciudades eje en el entorno que absorberán la demanda de servicios o proveerán la mano de obra calificada?

Finalmente, colocamos la pieza reina del rompecabezas legal: el cruce con fuentes oficiales de información agraria y de tenencia de la tierra. Identificar con precisión quirúrgica cómo se estructura la propiedad y la tenencia de la tierra en el área de análisis es definir las reglas del juego de la futura gobernanza.

Sin embargo, hay un indicador crítico en este escaneo que marcará a fuego el destino del estudio y los tiempos del proyecto: identificar si en el entorno existe población indígena, hablantes de lenguas originarias o población afromexicana. Ignorar este dato desde el gabinete es caminar a ciegas hacia un proceso de Consulta Previa, Libre e Informada mal planeado, un error que ha congelado proyectos energéticos de manera indefinida en los tribunales federales.

Cuando el mapa choca con la antropología

Este relato de gabinete es una herramienta de poder, pero también una lección de humildad. Nos dota de un marco de referencia robusto, pero los equipos de gestión social entendemos que el mapa jamás sustituirá al terreno. En el México rural, las condiciones de partida suelen ser sumamente precarias, y diseñar a ciegas un modelo de reparto de beneficios compartidos o de la medición del impacto real del proyecto sobre poblaciones o comunidades -basándose únicamente en la geometría de las áreas de influencia- es una receta para el desastre.

La realidad territorial revela dinámicas que no siempre aparecen en la geometría de un área de influencia.

Para evitar este choque, la minería de datos de gabinete debe expandirse hacia el rastreo sistemático de fuentes secundarias. El análisis de fuentes locales y regionales suele revelar tensiones y dinámicas que las estadísticas oficiales no alcanzan a mostrar. Asimismo, las fuentes académicas, institucionales y especializadas son minas de oro conceptuales. Estas referencias nos permiten descifrar algunos de los temas eje de cualquier territorio: sus recursos críticos, las condiciones ambientales, las actividades económicas predominantes y otras dinámicas con las que nuestra poligonal interactuará de manera inevitable.

Solo entendiendo cómo respira el ecosistema natural y económico en el papel, podemos aspirar a diseñar un esquema de Beneficios Sociales Compartidos que no violente el entorno, sino que se imbrique con él de forma segura y duradera. Sin embargo, el papel tiene un límite y el diseño industrial no se negocia con mapas, sino con seres humanos. El último paso de nuestra estrategia de gabinete consiste en comenzar a ponerle rostros y nombres propios a las frías estadísticas demográficas.

Para lograrlo sin encender alarmas ni vulnerar el entorno, los equipos de gestión social recurrimos a una estrategia de prospección en frío plenamente institucionalizada. El blindaje aquí es doble: antes de cualquier acercamiento, es obligatorio contar con una política de privacidad y un protocolo de manejo de datos personales perfectamente desarrollado y alineado con la normativa vigente. Con esta certeza legal en la mano, el primer punto de contacto formal suele ser actores institucionales vinculados con las áreas de influencia. Esta primera aproximación institucional, formal pero distante, es el hilo conductor que nos permite empezar a identificar a nuestros futuros actores locales e informantes clave. Ellos serán los voces calificadas que validarán (o demolerán) nuestro relato de escritorio una vez que estemos en el terreno.

Queremos cerrar este análisis con una advertencia necesaria: las pautas aquí expuestas configuran aportaciones generales, una modesta ruta crítica y metodológica basada en la práctica. No pretenden ser dogmas ni verdades absolutas. En la gestión social, el éxito depende de la flexibilidad y la capacidad de adaptación.

La conversación con actores locales permite validar, cuestionar y enriquecer el relato construido desde el gabinete.

El salto al vacío: preparen las maletas

Esta primera aproximación al trabajo de gabinete ha concluido. El Excel de 15 localidades ahora tiene historia, geografía, dinámicas agrarias, alertas étnicas y los primeros nombres propios anotados en la libreta de notas. Hemos minimizado la ceguera de datos, pero el escritorio ya no da para más.

Llegó el momento de apagar los monitores, guardar los planos de ingeniería y verificar que los protocolos de seguridad estén listos. Es hora de cargar las camionetas, ajustar las bitácoras y alistar los formatos de entrevistas. En la gestión social del sector energético, la teoría es solo el mapa; el territorio es la verdad. Preparen las maletas con nuestra caja de herramientas metodológicas en la mano: nos vamos a campo.

La infraestructura energética hace visible el proyecto; la gestión social busca comprender el territorio y las relaciones que lo rodean.

¿Cómo se realiza la primera entrada física a una comunidad del área núcleo sin activar los anticuerpos del rechazo local? ¿Cómo evitar que los poderes fácticos secuestren la primera asamblea y cómo abrir canales de comunicación simétricos con las mujeres y los jóvenes del ejido? Dejemos atrás el aire acondicionado de la oficina. Todo esto lo desmenuzaremos en nuestra próxima entrega: “El mapa contra la voz: El choque de la realidad en las primeras expresiones comunitarias”. ¡Nos leemos en el camino!

Ricardo Pérez Schechtel escribe sobre territorio, desarrollo social y sector energético, desde una trayectoria que ha cruzado la política pública, la planeación y la gestión de riesgos. Formado en gestión ambiental y comunicación social en Chile, Argentina y México, durante más de dos décadas lideró de manera pionera el diseño de políticas públicas en México bajo un enfoque territorial y de coordinación multinivel para la operación en campo. Por más de una década fue representante de México ante el Grupo de Indicadores Territoriales de la OCDE y formó parte del Centro Nacional de Control de Energía (CENACE). Su visión profesional integra la sostenibilidad y la comunicación como una herramienta transversal indispensable para el éxito de los proyectos. Hoy lleva esa mirada territorial a los proyectos que desarrollamos en Urbanismo en Movimiento.

“La teoría es solo el mapa; el territorio es la verdad.”

Sobre el autor

Ricardo Pérez Schechtel escribe sobre territorio, desarrollo social y sector energético, desde una trayectoria que ha cruzado la política pública, la planeación y la gestión de riesgos. Formado en gestión ambiental y comunicación social en Chile, Argentina y México, durante más de dos décadas lideró de manera pionera el diseño de políticas públicas en México bajo un enfoque territorial y de coordinación multinivel para la operación en campo. Por más de una década fue representante de México ante el Grupo de Indicadores Territoriales de la OCDE y formó parte del Centro Nacional de Control de Energía (CENACE). Su visión profesional integra la sostenibilidad y la comunicación como una herramienta transversal indispensable para el éxito de los proyectos. Hoy lleva esa mirada territorial a los proyectos que desarrollamos en Urbanismo en Movimiento.

Cómo citar este artículo: Pérez Schechtel, R. (2026). Cartografía de lo invisible: Cómo descifrar el enigma del territorio antes de pisar el campo. El arte de desenterrar los fantasmas del Excel desde el gabinete. Urbanismo en Movimiento (Serie MISSE 2026 - 02). https://www.urbanismoenmovimiento.com/

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